Escritos hasta el momento.

Tú.

Ha sido un día lento.
Suspiras desde tu lugar atrás del mostrador. Si no fuera porque es el día de la semana, le hubieras pedido al viejo salir más temprano (Su equipo favorito estaba en una racha y eso lo tenía de un humor excelente) y podrías estar comiendo cereal en ropa interior o alguna otra gilipollez así en la comodidad de tu casa.

Podrías...desordenar las cosas de sus anaqueles.

Hmmm.

Pero si el viejo te descubre, pondrá el grito en el cielo.

Hm.

Estabas en el proceso de decidir si era o no una buena idea causar caos y desorden para combatir el aburrimiento cuando sonó la campanilla que indicaba que un cliente había entrado en la tienda. Subiste la cabeza tan rápido que te llegó a dar mareo, y sentiste tu rostro iluminarse.

"¡Tabris!"

(Obviamente, no gritaste su nombre-¡Que vergonzoso hubiera sido eso!- y el espacio entre ustedes es muy grande para que ella te hubiera escuchado con claridad.)

O eso pensabas.

Malditos Benditos sean esos órganos auditivos extraterrestres, que Tabris giro y te asintió.

(Y sentiste tu rostro enrojecerse)

No había nadie más en la tienda, así que no tuviste que ocultar que toda tu atención estaba puesta en ella. Fue colocando las cosas en su canasta en el mismo orden y la misma cantidad de siempre, sin detenerse a siquiera ver otros productos. Muchas veces te has preguntado si eso es algo que todos los de su tipo hacen o es algo que Tabris hace.

Sonríes un poco. Ese apego a la rutina tiene su encanto. Te enderezas un poco en tu asiento. Al gustarle tanto hacer su propia rutina, Tabris es muy buena para darse cuenta de pequeños detalles fuera de lugar. La primera vez que te vio usando lápiz labial, lo apunto de inmediato y estuvo a lo menos dos minutos nombrando la manera en que "complementaba estéticamente la forma de tu cara y el color de tu piel".

Desde ese día, has intentado cambiar algo de tu apariencia cada vez que viene. Esperas que diga algo sobre tu sombra de ojos hoy.

Sientes pasos acercarse. Te quedaste mirando a la nada por algún tiempo largo, ya que Tabris parece ya haber terminado sus compras.

Hm.

Hay algo raro en ella, pero no puedes decir que.

"Buenas tardes. ¿Es eso todo lo que llevara?"

Niega con la cabeza y apunta a una barra de chocolate que está a tu izquierda. Huh.

Está mirando al suelo, completamente tensa.

Frunces el ceño. "¿Pasa algo?", preguntas en voz baja.

...

Niega nuevamente con la cabeza. Suspiras y tomas el chocolate, lo añades a sus compras y comienzas a tomar los precios. Cuando tienes el precio total, abres tu boca para decírselo, pero ella rápidamente pone su dinero en tu mano. Huh. Comienzas a contarlo y Tabris va a meter sus compras en bolsas, sin decirte nada más.

Suspiras nuevamente. Es el precio justo. Supones que ella ya tenía planeado el chocolate. Con la boleta en mano, te levantas de tu asiento y rodeas el mostrador para colocarte delante suyo. Carraspeas para llamar su atención y parece sobresaltarse.

Al fin te mira, pero sigue completamente rígida. Levantas la boleta y parece despabilarse un poco, estirando su mano. Colocas la boleta en su mano fría, y ella la cierra lentamente.

"Que tenga un buen día." Susurras.

Tabris no abre su mano, cerrada en torno a la tuya, aun sosteniendo la boleta. Su piel no es exactamente la más clara, pero crea un gran contraste al estar junto a tu piel oscura.

Se quedan así por algunos momentos. Tabris hace un sonido extraño, como una especie de zumbido agudo y cierra la boca inmediatamente. Sabías que algunos Aalaki recurrían a hablar su lengua materna en momentos de tensión, pero nuca la habías visto a ella hacer algo así, aunque fuera solo por un segundo

Estas empezando a preocuparte.

"El. Alimento." Tabris dice esas palabras tan rígidamente que parecen salir con esfuerzo de su boca.

"¿Huh?"

"Cho-colate" hizo una pausa extraña en medio, como si se le hubiera acabado el aire.

"¿Ah?" (¿Huh, Ah? ¿No podrías actuar con mejor compostura?) "¿Qué pasa con el?"

"Es tuyo" vuelve a mirar al suelo, pero sigue sin soltar tu mano.

"Oh. ¿Lo compraste para mí, entonces"

Tabris asiente.

Sonríes y aprietas un poco su mano.

"Muchas gracias, entonces."

Ella se endereza repentinamente y toma tus manos unidas con su mano libre, acercándolas a su cuerpo. Haces un pequeño sonido de sorpresa.

"Alaia." Te mira fijo a los ojos.

"Tu turno termina en 4 minutos y 6 segundos". Ah "Hace 6 semanas, inintencionalmente hice una proposición que normalmente es tomada de manera sexual." AH "En ese momento, en forma de comentario no serio con trasfondo sincero, respondiste 'Hey, invítame a comer primero' y luego reíste."

(acaba de imitar el sonido de tu voz a la perfección)

"Por eso." Mira hacia abajo "Vengo a invitarte. A comer"

Sientes que tu cara arde, y tus ojos se ensanchan. Tartamudeas intentando responder y decides asentir con tu cabeza.

Tabris sube la mirada y notas que abrió su tercer ojo habitual y abrió otro cuando la miraste. Sonríes, te le acercas y le das un beso en su mejilla izquierda, debajo del más reciente.

"¿Qué tienes planeado?"

Estas segura que ella también estaría sonrojada si tuviera sangre en su cuerpo, "No estaba segura de que tipo de lugar seria el apropiado, sumándole el hecho de que estoy "corto de dinero" luego de hacer las comprar del mes, así que pensé que mi mejor oportunidad seria llevarte a un local de comida rápida"

No puedes soportarlo y comienzas a reírte en voz baja, aun apegada a Tabris. Sintiendo su confusión, la abrazas con tu mano libre.

"No me rió de ti, cariño. Es perfecto."

Tabris te sonríe un poco, alzando su cabeza.

"Tu empleador se acerca."

Te separas de ella rápidamente y vuelves a tu lugar. Le apuntas a la salida, aun sonriendo.

"Espérame afuera mientras hablo con él."

Asiente y camina hacia la salida. Oyes abrirse la puerta trasera del local, cuando se da vuelta frente a la puerta y te mira.



"Tu maquillaje de hoy hace resaltar tus ojos. Eso me gusta"

.

.

A veces olvidas de que tu querida Tabris no es un ser humano. Su manera de comportarse puede llegar a ser extraña, sí, pero normalmente te tomas esas cosas con ligereza.

Cuando estaban sentadas en el local de comida, ya con una orden de hamburguesa + alitas de pollo pedida, Tabris ya había vuelto su cara a su forma habitual de 2 ojos. Ella no pidió comida.

Terminaste tu comida a la media hora, solo dejaste los huesos en el plato y seguiste conversando.

"Alaia."

"¿Hm?"

Apuntó a tu plato.

"¿Vas a comer eso?"
.

"No." Empujaste tu plato hacia ella, un poco temblorosa "Todo tuyo."

Tabris te sonrió, y tomo un hueso. Abrió su boca al máximo.

Siguió abriéndola, sus mejillas se rompieron y su mandíbula pareció dislocarse. Pudiste ver todos sus músculos trabajando, la manera en que cambiaban de lugar sin ningún esfuerzo aparente. Acercó el hueso a su boca, lo coloco en su lengua y

mordió.

El sonido que hizo el hueso al romperse te sacó de tu estupor. Pestañeaste y trataste de ignorar como seguía con el hueso siguiente.

Seguiste hablando.